También es bueno amar, pues el amor es cosa difícil. El amor de un ser
humano hacia otro: esto es quizás lo más difícil que nos haya sido
encomendado. Lo último, la prueba suprema, la tarea final, ante la cual
todas las demás tareas no son sino preparación. Por eso no saben ni
pueden amar aún los jóvenes, que en todo son principiantes. Han de
aprenderlo. Con todo su ser, con todas sus fuerzas reunidas en torno a
su corazón solitario y angustiado, que palpita alborotadamente, deben
aprender a amar. Pero todo aprendizaje es siempre un largo período de
retiro y clausura. Así, el amor es por mucho tiempo y hasta muy lejos
dentro de la vida, soledad, aislamiento crecido y ahondado para el que
ama. Amar no es, en un principio, nada que pueda significar absorberse
en otro ser, ni entregarse y unirse a él. Pues, ¿qué sería una
unión entre seres inacabados, faltos de luz y de libertad? Amar es más
bien una oportunidad, un motivo sublime, que se ofrece a cada individuo
para madurar y llegar a ser algo en sí mismo; para volverse mundo, todo
un mundo, por amor a otro. Es una gran exigencia, un reto, una demanda
ambiciosa, que se le presenta y le requiere; algo que lo elige y lo
llama para cumplir con un amplio y trascendental cometido. Sólo en este
sentido, es decir, tomándolo como deber y tarea para forjarse a sí
mismo "escuchando y martilleando día y noche", es como los
jóvenes deberían valerse del amor que les es dado. Ni el absorberse
mutuamente, ni el entregarse, ni cualquier otra forma de unión, son
cosas hechas para ellos, que por mucho tiempo aún, han de acopiar y
ahorrar. Pues todo eso es la meta final. Lo último que se pueda
alcanzar. Es tal vez aquello para lo cual, por ahora, resulta apenas
suficiente la vida de los hombres.
Cómo condiciona nuestra vida lo que hagamos durante el día. Una vez que dejas de pensar en proyectos, en la sociedad de la información y en los pobres viejitos desactualizados es cuando de verdad empiezas a pensar cosas útiles.
Por ejemplo:por qué decimos que el revés del albornoz es el revés si seca por los dos lados?
Podríamos decir que por el revés están las costuras y por el derecho los bolsillos, que esa es otra, para qué narices se usan los bolsillos de un albornoz, guardas dinero, tabaco, llaves?
Y si el derecho es la parte que no tiene costuras y el albornoz es para secarse, que normalmente es algo que hacemos solos, por qué coño no lo hacemos por el lado que no tiene costuras que siempre será mucho más agradable?
No sé, seguiré pensando en ello que creo que es un tema muy importante. Tal vez la solución sea poner los bolsillos por el lado que no tiene costuras, aunque entonces tendríamos hacia adentro las costuras de los bolsillos.